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Pacientes y captación 16 min de lectura

Cómo recuperar pacientes inactivos en una clínica dental

Recuperar pacientes inactivos es, casi siempre, la acción de captación más sensata de una clínica: son personas que ya te conocen, que ya confiaron en ti alguna vez y cuyos datos ya tienes. Pero en una clínica dental también es una de las acciones con más riesgo jurídico, porque mezcla datos de salud, comunicaciones comerciales y publicidad sanitaria. Antes de escribir un solo mensaje conviene saber a quién se puede contactar, por qué canal y con qué contenido.

Esta guía hace las dos cosas. Primero, el método: cómo definir qué es un paciente inactivo, cómo segmentarlos, qué decir y cómo medir. Después, el marco legal: qué exigen la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información (LSSI), el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y las normas de publicidad sanitaria. Las afirmaciones normativas llevan su fuente. No es asesoramiento jurídico: si tienes dudas sobre tu caso, consulta con tu delegado de protección de datos o con tu asesoría.

Qué es un paciente inactivo

No existe una definición oficial. Es un criterio interno que cada clínica fija según su actividad. Algunos puntos de partida razonables:

  • Pacientes de mantenimiento: los que deberían venir a revisión o higiene y llevan más de un año sin hacerlo.
  • Pacientes con tratamiento abandonado: empezaron un plan y no lo han terminado.
  • Pacientes con presupuesto sin aceptar: recibieron una propuesta y no volvieron a contestar. Es una situación cercana, que se trata en la guía de aceptación de presupuestos dentales.
  • Pacientes de una sola visita: vinieron por una urgencia o una primera consulta y no continuaron.

Sobre la periodicidad de las revisiones, las recomendaciones no son uniformes. Las recomendaciones habituales van de una a dos revisiones al año, mientras que la evidencia científica internacional apunta a que el intervalo puede individualizarse según el riesgo de cada persona (Cochrane, intervalos de revisión odontológica). Para la gestión de tu base de pacientes, lo útil es que fijes un criterio propio (por ejemplo, «sin visita en los últimos 12 o 18 meses») y lo apliques con coherencia. La decisión clínica de cuándo debe volver cada paciente corresponde a su dentista.

Paso 1: saber cuántos son y por qué se fueron

Antes de contactar, mide. Extrae de tu sistema el listado de pacientes con su última visita y, si puedes, el motivo de la última visita y si tenían un tratamiento o presupuesto pendiente. Con eso puedes agruparlos:

Grupo Situación Enfoque del mensaje
Revisión vencida Sin visita de mantenimiento en el plazo Invitar a una revisión periódica
Tratamiento a medias Plan iniciado y sin terminar Ofrecer retomar y resolver dudas
Presupuesto sin respuesta Propuesta no aceptada Preguntar si quiere revisarlo o ajustarlo
Una sola visita Urgencia o primera consulta Agradecer y ofrecer continuidad
Antiguos y sin contacto reciente Mucho tiempo sin relación Mensaje de cortesía y puerta abierta

Los motivos por los que se fueron suelen ser: coste, miedo, mala experiencia, cambio de domicilio o de trabajo, que se fueron a otra clínica o que simplemente se les pasó. No todos son recuperables, y algunos no deben recuperarse: si el paciente se fue molesto por una mala experiencia, un mensaje automático puede empeorarlo. En esos casos, mejor una llamada personal de la dirección o no contactar.

Una advertencia práctica: antes de hacer una campaña, depura la base. Elimina duplicados, pacientes fallecidos, quienes pidieron expresamente no recibir comunicaciones y quienes ya tienen una cita próxima.

Este es el paso que más se salta y el que más importa. Hay que distinguir entre dos tipos de comunicación:

  1. Comunicaciones asistenciales o de gestión: un recordatorio de una cita ya concertada, el aviso de que un tratamiento sigue pendiente, una información solicitada por el paciente. Forman parte de la relación sanitaria.
  2. Comunicaciones comerciales: las que promueven los servicios de la clínica, como una invitación a una revisión de forma genérica, una campaña o una oferta.

La frontera no siempre es clara. Una invitación a una revisión, enviada de forma masiva a quien lleva tiempo sin venir, tiene un cariz comercial innegable. En caso de duda, trátala como comunicación comercial, que es la opción más prudente.

La LSSI: el artículo 21

El artículo 21 de la Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSI), prohíbe el envío de comunicaciones publicitarias o promocionales por correo electrónico u otros medios de comunicación electrónica equivalentes que no hayan sido solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios (LSSI, BOE). La Agencia Española de Protección de Datos ha entendido en sus resoluciones que el consentimiento exigido por esta norma debe ser expreso.

Hay una excepción en el apartado 2: la prohibición no se aplica cuando existe una relación contractual previa, el prestador ha obtenido lícitamente los datos de contacto del destinatario y los utiliza para enviar comunicaciones sobre productos o servicios de su propia empresa que sean similares a los contratados. En todo caso, el destinatario debe tener un procedimiento sencillo y gratuito para oponerse al uso de sus datos con fines promocionales, tanto al recoger los datos como en cada comunicación.

Aplicado a una clínica:

  • Un paciente que recibió un servicio podría encajar en la excepción para recibir comunicaciones sobre servicios similares de la clínica (por ejemplo, una revisión), siempre que cumplas todos los requisitos y le ofrezcas la oposición en cada mensaje.
  • La excepción tiene límites: no ampara ofertas de servicios que no sean similares, ni a quien nunca fue paciente.
  • Que la excepción pueda aplicarse no significa que sea la vía más segura. El criterio más cómodo y más claro es contar con el consentimiento expreso del paciente para recibir comunicaciones comerciales, recogido y registrado.

Las consecuencias de no cumplir no son menores. La LSSI califica como infracción grave, entre otros supuestos, el envío masivo de comunicaciones comerciales por correo electrónico o medios equivalentes, o su envío insistente o sistemático a un mismo destinatario, cuando no se cumplan los requisitos del artículo 21. Las infracciones graves se sancionan con multa de 30.001 a 150.000 euros y las leves con multa de hasta 30.000 euros (artículos 38 y 39 de la LSSI). La Agencia Española de Protección de Datos es competente para sancionar, entre otras, las infracciones relativas al envío de comunicaciones comerciales por correo electrónico (artículo 43 de la LSSI). Se trata de un resumen: consulta el texto vigente.

Una cuestión de interpretación que conviene tener presente: la LSSI habla de «correo electrónico u otros medios de comunicación electrónica equivalentes». En la práctica, los mensajes por aplicaciones de mensajería como WhatsApp y los SMS se tratan como medios equivalentes. Si tu asesoría lo valora de otro modo, ajústate a su criterio.

El RGPD y la LOPDGDD

El envío de comunicaciones exige además una base jurídica para tratar los datos personales. En el RGPD (Reglamento (UE) 2016/679), el consentimiento debe ser libre, específico, informado e inequívoco; el responsable debe poder demostrarlo (artículo 7) y el interesado puede retirarlo en cualquier momento. Además, el interesado tiene derecho a oponerse en todo momento al tratamiento de sus datos para mercadotecnia directa (artículo 21) (RGPD, EUR-Lex).

Hay una circunstancia agravante en el ámbito dental: los datos relativos a la salud son una categoría especial de datos (artículo 9 del RGPD) y su tratamiento exige una base adicional. Por eso, un consejo práctico: los mensajes no deben contener datos de salud. Un «Hola, hace tiempo que no te vemos por la clínica» es neutro; un «Tienes pendiente el tratamiento de tu endodoncia» revela información clínica a quien pueda leer la pantalla del teléfono. Utiliza fórmulas genéricas y deja el detalle clínico para la conversación personal.

La Ley Orgánica 3/2018 (LOPDGDD) añade una obligación: quien quiera hacer mercadotecnia directa debe consultar previamente los sistemas de exclusión publicitaria que puedan afectar a su actuación, como la Lista Robinson, y excluir a quienes se hayan opuesto. No hace falta consultarlos cuando la persona ya haya dado su consentimiento para recibir comunicaciones de ese remitente (artículo 23, LOPDGDD, BOE). Para saber más sobre el tratamiento de datos en la clínica, consulta nuestra guía de RGPD en clínicas dentales.

Llamadas comerciales

Si piensas recuperar pacientes por teléfono con fines comerciales, la Ley 11/2022 General de Telecomunicaciones reconoce, en su artículo 66.1.b), el derecho de los usuarios a no recibir llamadas no deseadas con fines de comunicación comercial, salvo consentimiento previo o base legítima del artículo 6.1 del RGPD, (Ley 11/2022, BOE). La AEPD ha interpretado este precepto en su Informe jurídico 0040/2023 y en la Circular 1/2023. Verifica el criterio vigente antes de lanzar una campaña telefónica. Una llamada para reprogramar un tratamiento en curso no es lo mismo que una llamada de captación: el propósito cambia el régimen.

La política de WhatsApp

Además de la ley, la plataforma pone sus propias condiciones. La política de mensajería de WhatsApp Business exige que la empresa haya obtenido el permiso de la persona antes de contactarla, que informe de forma clara sobre el valor de recibir los mensajes y que respete las solicitudes de baja (WhatsApp Business, política). Fuera de la ventana de 24 horas solo se pueden enviar plantillas aprobadas, y las campañas se clasifican como marketing; todo ello está explicado en plantillas de WhatsApp para clínicas dentales.

Paso 3: respetar los límites de la publicidad sanitaria

Una clínica dental es un centro sanitario y su publicidad está sujeta a normas específicas, además de las generales.

El Real Decreto 1907/1996, sobre publicidad y promoción comercial de productos, actividades o servicios con pretendida finalidad sanitaria, establece en su artículo 6 que la publicidad e información de los centros o establecimientos sanitarios y de sus servicios deberá ajustarse al contenido de su autorización sanitaria, y que cualquier otra publicidad de estos centros requiere la autorización previa y expresa de las autoridades sanitarias (RD 1907/1996, BOE). Según el texto consolidado consultado, no consta modificación posterior de este real decreto; en cualquier caso, ese texto tiene carácter informativo y para fines jurídicos hay que acudir a la publicación oficial.

A eso se suman las normas de las comunidades autónomas. Algunas tienen decretos propios sobre publicidad sanitaria; por ejemplo, Galicia dispone del Decreto 97/1998 (DOG) y Murcia sustituyó su antiguo Decreto 41/2003 por el Decreto 7/2021, de 18 de febrero, que regula la publicidad sanitaria en esa región (consulta el texto vigente en el BORM). Si tu comunidad tiene normativa propia, puede exigir autorización previa para determinadas campañas con plazos de antelación. Pregunta a tu consejería de sanidad o a tu colegio profesional.

Según recogió la prensa sectorial en 2020, el Consejo General de Dentistas reclama una ley estatal de publicidad sanitaria que garantice los principios éticos de la profesión y que los ciudadanos reciban una información veraz, basada en el conocimiento científico (Redacción Médica). Más allá de cada norma, algunas reglas de prudencia:

  • No prometas resultados. Evita «sonrisa perfecta garantizada» o similares.
  • No uses lenguaje que induzca al consumo. «Última oportunidad», «solo esta semana» o la urgencia artificial son difíciles de justificar en un servicio sanitario.
  • Cuidado con las ofertas y los descuentos. Su encaje depende de la normativa de tu comunidad y de tu colegio profesional. Consúltalo antes.
  • Informa de forma veraz. Titulaciones, servicios y precios que se mencionen deben ser reales y verificables.
  • Distingue información de publicidad. Una comunicación que recuerda a un paciente la importancia de una revisión es distinta de una campaña con promoción.

Como regla, si un mensaje se limita a invitar a una revisión, con tono sobrio y sin promesas ni descuentos, minimizas el riesgo; si incluye ofertas, lo conviertes en publicidad con más requisitos.

Paso 4: conseguir el consentimiento antes de necesitarlo

La mejor forma de poder recuperar pacientes dentro de dos años es recoger bien el consentimiento hoy. Buenas prácticas:

  • Pedirlo por separado. El consentimiento para comunicaciones comerciales no debe ir mezclado con el consentimiento asistencial ni con la aceptación de la política de privacidad. Casilla propia y no premarcada.
  • Informar de lo que se enviará y por qué canal. WhatsApp, SMS, correo, teléfono.
  • Registrar cuándo, cómo y qué se aceptó. El responsable debe poder demostrarlo.
  • Facilitar la baja. Una forma sencilla y gratuita, en cada comunicación.
  • Revisar periódicamente. Si ha pasado mucho tiempo, vuelve a confirmar.

En Dentanexa, el consentimiento de marketing se registra en la ficha del paciente, y las campañas solo llegan a pacientes que lo tienen y que cuentan con un dato de contacto. El asistente de WhatsApp con IA puede pedirlo al paciente con botones. Esa restricción está hecha precisamente para que la herramienta no te deje enviar a quien no ha dado su permiso. Para los pacientes antiguos cuyo consentimiento no consta, el camino es otro: no incluirlos en campañas comerciales y contactarlos solo si se dan las condiciones de la excepción del artículo 21.2 de la LSSI o mediante una vía que no sea comercial, y siempre con el criterio de tu asesoría.

Paso 5: diseñar el mensaje

Una vez resueltas las condiciones legales, el contenido. Las características de un buen mensaje de reactivación:

  • Breve. Dos o tres frases.
  • Personal pero no invasivo. El nombre del paciente y el de la clínica; nada de datos clínicos.
  • Con una acción sencilla. Responder para pedir cita.
  • Sin presión. Una invitación, no un reclamo.
  • Con salida. Forma de no recibir más mensajes.
  • Con remitente identificable. La clínica, con su nombre.

Ejemplos

Revisión periódica (WhatsApp, plantilla de marketing):

Hola, {{nombre}}. Desde {{clínica}} te recordamos que ya es buen momento para tu revisión. Si quieres pedir cita, responde a este mensaje. Si no deseas recibir más avisos de este tipo, escribe BAJA.

Reactivación de un paciente que lleva tiempo sin venir:

Hola, {{nombre}}. Hace tiempo que no te vemos por {{clínica}} y nos gustaría saber cómo estás. Si quieres reservar una revisión, respóndenos y te buscamos una hora que te venga bien. Si prefieres no recibir más mensajes, escribe BAJA.

Retomar un tratamiento a medias (llamada personal, no campaña):

«Hola, soy {{nombre}} de {{clínica}}. Te llamo porque el doctor o la doctora quería saber cómo estás y ver si te viene bien retomar lo que dejamos pendiente. Si te parece, buscamos una hora que te encaje.»

Presupuesto sin respuesta:

Hola, {{nombre}}. Te escribo por si quieres revisar con nosotros el presupuesto que te entregamos. Podemos resolver dudas o ajustar el plan. Un saludo desde {{clínica}}.

Fíjate en la diferencia entre canales. Para un paciente con un tratamiento pendiente, la llamada o la conversación personal es más apropiada que un mensaje masivo: es una comunicación asistencial, individual y con contenido clínico que no debe viajar por WhatsApp.

Cadencia: cuántas veces insistir

Un criterio prudente: un primer contacto y, como mucho, un segundo recordatorio pasados unos días. Si no hay respuesta, para. La LSSI tipifica como infracción el envío insistente o sistemático a un mismo destinatario cuando no se cumplen los requisitos del artículo 21, y la insistencia perjudica además la imagen de la clínica. Define también un periodo de descanso: no vuelvas a escribir a quien no contestó hasta pasados varios meses.

Paso 6: ejecutar la campaña con control

Una campaña ordenada sigue estos pasos:

  1. Define el grupo (por ejemplo, «revisión vencida, con consentimiento»).
  2. Depura la lista (duplicados, bajas, citas ya concertadas).
  3. Revisa el mensaje y la plantilla.
  4. Programa el envío en un horario razonable (evita noches y festivos).
  5. Atiende las respuestas el mismo día: es lo que convierte el envío en citas.
  6. Registra los resultados.

En Dentanexa, las campañas de marketing permiten enviar por WhatsApp (con plantilla aprobada por Meta) o por SMS, programar el envío y ver el resultado por campaña (enviados, fallidos y estado por destinatario). Hay plantillas de «revisión anual» y «reactivación». Hay también límites que conviene conocer: los destinatarios se eligen a mano con un buscador, no hay segmentación automática por inactividad ni por tratamiento, y las campañas por correo electrónico no envían. Si tu base es grande, la preparación del listado requiere trabajo. Complementa con el seguimiento comercial de presupuestos pendientes y con la lista de espera para dar salida a las citas que se generen.

Paso 7: medir

Sin medición una campaña es solo ruido. Estos son los indicadores que importan:

Indicador Cálculo Qué te dice
Alcance Mensajes entregados ÷ enviados Calidad de los datos de contacto
Respuesta Pacientes que responden ÷ entregados Interés y calidad del mensaje
Citas generadas Citas concertadas ÷ entregados Resultado directo
Asistencia Citas atendidas ÷ citas concertadas Calidad de las citas
Bajas Peticiones de baja ÷ entregados Si la cadencia o el mensaje molestan
Coste por paciente recuperado Coste total ÷ pacientes que vuelven Rentabilidad

Mide también a los 60 y 90 días: algunas respuestas llegan tarde. Un ejemplo ilustrativo: imagina que una clínica con dos odontólogos contacta a 150 pacientes con revisión vencida y consentimiento. Si 6 piden cita, la cifra por sí sola dice poco; lo que importa es compararla con la siguiente campaña, con otro mensaje o con otro grupo. Son datos inventados para ilustrar el cálculo, no un resultado esperable. Los resultados reales dependen de tu base, tu zona y tu relación con los pacientes.

Errores frecuentes

  1. Enviar a toda la base sin comprobar el consentimiento. Es el error con mayor riesgo jurídico.
  2. Incluir datos clínicos en el mensaje. Compromete la privacidad.
  3. Mezclar en el mismo mensaje información asistencial y promoción. Dificulta clasificar la comunicación y cumplir sus requisitos.
  4. Prometer resultados o urgir con descuentos. Choca con la publicidad sanitaria.
  5. No ofrecer la baja o no respetarla. Infringe la normativa y la política de WhatsApp.
  6. Insistir sin límite. Convierte una invitación en acoso.
  7. No atender las respuestas. Una campaña sin gestión pierde su valor.
  8. No medir ni aprender. Cada campaña debe mejorar la siguiente.
  9. Contactar a quien se fue molesto con un mensaje automático. Para esos casos, una llamada personal.

Checklist antes de enviar una campaña de reactivación

  • He definido qué es un paciente inactivo en mi clínica.
  • He depurado la lista (duplicados, bajas, citas ya concertadas).
  • Cada destinatario tiene consentimiento registrado o cumple, según mi asesoría, la excepción del artículo 21.2 de la LSSI.
  • He consultado los sistemas de exclusión publicitaria cuando corresponde.
  • El mensaje no contiene datos de salud ni promesas de resultados.
  • La publicidad se ajusta a la autorización sanitaria y a la normativa de mi comunidad.
  • Incluye identificación de la clínica y una forma sencilla de darse de baja.
  • La plantilla de WhatsApp está aprobada y bien categorizada.
  • Hay alguien responsable de atender las respuestas el mismo día.
  • Sé qué voy a medir y cuándo lo revisaré.

Fuentes

Funcionalidades relacionadas